
27 Enero 2026
La Casa Blanca enfrenta una creciente pérdida de control sobre la narrativa nacional tras el segundo asesinato de un crítico a manos de agentes federales en Mineápolis. Videos muestran que Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos, fue rociado con gas pimienta, sometido y abatido a quemarropa por un agente de la Patrulla Fronteriza, sin que representara una amenaza, lo que desató protestas y un fuerte rechazo en todo Estados Unidos.
Pese a insistir en versiones oficiales que justifican el uso de la fuerza, el gobierno de Donald Trump se vio obligado a modificar su estrategia: nombró al “zar fronterizo” Tom Homan como mediador y anunció el retiro parcial de agentes federales de Mineápolis. Legisladores republicanos y demócratas exigieron explicaciones sobre las tácticas del ICE y la Patrulla Fronteriza, mientras crecen críticas internas por presuntas acciones inconstitucionales y discriminatorias.
En paralelo, se fortaleció un movimiento nacional de resistencia pacífica, con protestas, talleres de capacitación no violenta y exigencias para retirar a los agentes federales y destituir a la secretaria de Seguridad Nacional. El caso de Pretti, cuya última acción fue defender a una mujer durante una redada, se ha convertido en símbolo de la oposición a las políticas migratorias del gobierno.
